miércoles, 17 de octubre de 2012

Parte I Del Céfiro: Poesía



Esta es una poesía muy extraña que surgió de improviso en una noche. Esta es la primera parte. Las otras dos las subiré en el próximo post porque es una poesía algo larga para lo que suelo escribir.

Un abrazo


Continúa...



Parte I

Era un dolor, un lloro lamento

escrito en sangre llegó
cantado por la mar
a la costa arribó.

Con tanta fiereza, la costa arrancó

la volvió negra, consumida en dolor.

Un anciano la oyó y en su papel la escribió:


Quiero que compongas mi voz

que me escabulla entre tus pensamientos
Que resurja esa luz cuando antes salía el sol

¡Quiero estar en tu interior!


Y en una leyenda cuenta una canción

que en acto suicida, inmolarse de amor.
Pues en tu interior, está la solución
de revivir lo hermoso antes de su defunción.

Pero todo cambió, y nada mejoró

ahora se desangra la mar
llegan negras aguas,
tiñen de rojo la costa al llegar.

¡Ven, vuelve a mi corazón!


En un burlón barco se aleja,

la popa ríe con fiereza,
sabiendo lo que eso conlleva.

¡No te hundas mi amor!


Es la hora de zarpar sin ti,

decía la voz del viento.
Solo te dejo, sola me voy,
solo no quiero, no sin ti.

Hay tanto por lo que vivir

y tan poco por lo que morir
la vida poco sentido tiene
si no estás junto a mi.

Por dentro me morí.


Mi alma me dejó,

pero mi cáscara sigue andando,
sigue sin un rumbo fijo
¡¿A dónde he llegado?!

Lágrimas corren por las mejillas.

Lágrimas que se fusionan con el mar.
Lágrimas que se pierden en la profundidad.
Lágrimas que se olvidan en soledad.

No podré olvidarte, ni volver a separarme.

Este viento sabe lo que he sufrido por amarte.
Lleva a la costa mi lamento y pesadumbre,
mi solitario lloro por apartarme.

Tantas cosas que se quieren decir...

y tan poco tiempo para hacerlo,
y tan poco tiempo para reconocerlo,
y tan poco tiempo para perderlo...

Todo lo valorado,

una vez perdido,
es aún más llorado.

¿Qué decirte?


Que eres todo cuanto amo,

Que estás en mis poemas,
Y que estás en mis llantos.

Que cuando no estoy contigo

Grito al cielo mis penas.
Grito solo al no tener el consuelo
el consuelo de tus calurosos abrazos.

Que yo siempre te he cuidado

Por ti, siempre velado
Y a mí, sacrificado
si eso significaba,
Que tu felicidad aumentara.

¿Qué decirte?


Desde el otro lado

Te cuidaré,
Me tendrás siempre ahí
Estarás junto a mí.

Y te susurraré:

No llores, mi viento.
Quiero que ames
Quiero que llegues a sentir
Lo que yo sentí por tí.

Ahora sólo recuerdo aquellos abrazos

tiernos, las tardes pasadas
sobre la lumbre al lado del océano.

El rumor que nos arrullaba

al lado del mar.
El cristal ondulante que reflejaba
Tu bella figura tras el tiempo cambiar.

Ahora sólo vivo del recuerdo.

Aquellos días carmesí
donde nada era gris.

Que no sea en llanto cuando de mi hablas

pues sino, cada vez, otra vez se me mata.
Quiero que sea vida cuando de mi se sepa
Que se me recuerde con júbilo, y no en pena.

Era el angél caído

que acunado entre las plumas de tus alas
volvió a resurgir.

Hay tantas cosas que no podré dejar atras...

El tiempo parece no haber existido
Siempre me acompaña como un acorde
como a su melodía es la vida.

Lástima que mis alas volvieran a perder

sus plumas, y al caer al mar,
llevaran mi llanto en soledad
a las costas, en viento cantar.

¿Dónde estas, amor?


Recuerdo ese miedo

que me acompañaba al comienzo.
La envidia que sentía de tu almohada
que sabía de tus penas
y acariciaba tus cabellos.

El aire que me llevaba parecía exhalado por tí.

Sin estar junto a tí, el perfume que me hacía vivir,
se agotó y dejé de respirar,
y de sentir,
y de soñar.

Y la leyenda

llegó al mar.
El anciano,
en la cabaña la guardó.
Y ahí olvidada se quedó.

Y esto decía una leyenda

de un rumor del oleaje del mar.
Un rumor del que se dice
es llevado cada nueve años
a la costa, sin nadie
a quien acompañar.


Carlos Moreno

© Todos los derechos reservados

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